¿Cómo funciona un webhook?
Registras una URL (el endpoint) en el sistema que tiene los datos y le indicas qué eventos te interesan. Cuando se dispara uno de esos eventos, ese sistema envía un HTTP POST a tu endpoint con una carga útil que describe lo que pasó, normalmente en JSON. Tu servidor lee la carga útil, hace su trabajo y devuelve un estado 2xx para confirmar la recepción. Ninguna petición tuya lo desencadenó: la fuente actuó por su cuenta. La mayoría de los proveedores firman cada petición para que puedas confirmar que de verdad viene de ellos.
Webhook o polling de la API: ¿qué diferencia hay?
El polling es el modelo pull: tu código pregunta a una API “¿hay algo nuevo?” a intervalos fijos, haya cambiado algo o no. Un webhook es el modelo push: la fuente te llama solo cuando hay algo que contar. El polling desperdicia la mayoría de sus peticiones y añade retraso entre el evento y tu reacción; los webhooks entregan en segundos y, el resto del tiempo, no hacen ruido. La contrapartida es que tu endpoint tiene que ser accesible públicamente y estar preparado para picos de tráfico.
¿Cómo usan los webhooks las plataformas de customer engagement?
- De salida: un nodo webhook dentro de un journey envía un POST a un sistema externo en mitad del flujo: avisar en Slack cuando un lead convierte, sincronizar un estado con tu CRM, lanzar un paso de preparación del pedido.
- De entrada: un receptor recoge eventos de otras herramientas, como un proveedor de pagos que informa de un cobro completado o una herramienta de formularios que pasa un nuevo lead, para que los perfiles y los journeys reaccionen sin una importación nocturna.
- Esta conexión en las dos direcciones es lo que permite a una plataforma de customer engagement situarse en el centro de tu stack. Servicios de entrega especializados como Knock se dedican solo a la parte de salida.
Por qué importa para un equipo pequeño
Un equipo de dos personas no puede quedarse consultando si hay cambios, y los cron jobs que comprueban cada pocos minutos añaden retraso y costo. Los webhooks permiten que una herramienta reaccione a otra en cuanto pasa algo, sin que nadie esté vigilando. Dos precauciones: como cualquiera puede enviar un POST a una URL pública, verifica la firma de cada petición y trata el cuerpo como no fiable; y registra los eventos que emites y recibes para que cuadren con tu plan de tracking en lugar de convertirse en un canal paralelo sin seguimiento.