¿Cómo funciona una notificación web push?
El flujo tiene tres partes. Tu página pide permiso para mostrar notificaciones; si la persona acepta, el navegador crea una suscripción push a través de la Push API y devuelve un endpoint en un servicio push que gestiona el fabricante del navegador (Google, Mozilla, Apple). Tu servidor envía una carga útil a ese endpoint, firmada con tus claves VAPID. Después, el navegador despierta tu service worker (un script que se ejecuta sin una pestaña abierta), que muestra la notificación. No se envía nada antes de que la persona dé su opt-in, y el permiso se puede revocar desde el navegador en cualquier momento.
¿El web push funciona en iOS y Safari?
Sí, con un matiz que sorprende a la mayoría de los equipos. Desde Safari 16.4 (marzo de 2023), iOS y iPadOS solo entregan web push a las apps web que la persona ha añadido a la pantalla de inicio; una pestaña normal de Safari no puede suscribirse. Además, la solicitud de permiso debe responder a un gesto de la persona, como tocar un botón. En macOS, Safari admite el web push en el navegador normal desde la versión 16.1. La consecuencia práctica: en iPhone, el web push es un canal para tus usuarios más comprometidos, no uno de gran alcance.
¿Cuándo debería usar web push un equipo pequeño?
El web push se gana su lugar cuando necesitas llegar a las personas fuera de tu sitio sin una dirección de email: avisos de fin de la prueba, recordatorios de configuración, alertas sobre eventos que alguien eligió seguir. Se combina de forma natural con los mensajes in-app: el in-app habla con la gente mientras está en el producto y el push la hace volver cuando no lo está. Para ver cómo encajan los dos canales en un solo programa, consulta la guía de web push y mensajes in-app. Herramientas como OneSignal y Novu existen en gran parte para gestionar por ti las suscripciones y la entrega.
¿Qué límites tiene el web push?
- El permiso es frágil: si lo pides demasiado pronto, la gente pulsa denegar, algo casi permanente; la mayoría de los equipos muestran primero una interfaz propia y solo después lanzan la solicitud del navegador.
- La entrega no está garantizada: las notificaciones pasan por el servicio push del fabricante del navegador y se pueden limitar, agrupar o descartar en dispositivos inaccesibles.
- Sin bandeja de entrada: una notificación descartada desaparece, así que todo lo que deba perdurar también tiene que ir por email o in-app.
- El alcance es desigual: Chrome de escritorio y Android funcionan bien; en iPhone, solo cuentan las apps web instaladas.